LOS ÁNGELES I

Hoy en día el movimiento llamado New Age ( Nueva Era ), ha puesto de moda a los ángeles, se han escrito una infinidad de libros que hablan de ellos de una manera que nosotros los Católicos no conocíamos ni estamos acostumbrados, y por lo tanto causa mucha confusión.
Se ha difundido en muchos de estos libros escritos por personas ajenas a la fe Católica que; los ángeles pueden hacer milagros, que los ángeles pueden curar todo tipo de enfermedades, que los ángeles intervienen en el Tarot, en los Horóscopos, que depende la vestimenta que tengan es la categoría de los ángeles, y los favores que pueden concedernos.
Todas estas ideas vienen de personas racionalistas que consideran a los ángeles como personificaciones de atributos divinos, o revuelven la angeología judeocristiana con un politeísmo primitivo usando muchos elementos del New Age, para introducir por medio de los ángeles, creencias y prácticas que van contra la fe y la práctica de el cristianismo, como por ejemplo, está muy de moda encontrar ángeles hechos de piedra de cuarzo, que al ser usados tienen poderes curativos y energéticos.
Es muy importante conocer que nos dice la Iglesia Católica y las Sagradas Escrituras sobre los ángeles, para que no nos confundan todas estas personas que lo único que realmente buscan es lucrar con esta moda y desorientarnos en nuestra fe.

Existencia de los Ángeles.

** Dios al principio del tiempo, creó de la nada unos seres espirituales que son llamados ángeles.
La Sagrada Escritura da testimonio, aun en los libros más antiguos, de la existencia de los ángeles, los cuales glorifican a Dios y sirven como mensajeros suyos, son los encargados de traer sus mensajes a los hombres; Gen 3,24; 16,7 ss ; 18,2ss; 19,1ss.
** En seis días hizo Yahvé los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos se contiene, Ex.20,11.
** En El fueron creadas todas las cosas del Cielo y de la tierra, las visibles e invisibles, los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades Col. 1,16
** El número de los ángeles, por lo que dice la Sagrada Escritura, es muy elevado. La Biblia nos habla de miríadas (Heb. 12,22), de millares y millares ( Dan 7,10; Apoc 5,11), de legiones ( MT 26,53). Los distintos nombres con que los llama la Biblia nos indican que entre ellos existe una jerarquía: serafines, querubines y tronos - dominaciones, virtudes y potestades, principados, arcángeles y ángeles. Is 6,2ss; Gen 3,24; Col 1,16; Ef1,21; Rom 8,38ss; Jud 9,1Tes 4,16.
** La naturaleza de los ángeles es espiritual, a diferencia de la naturaleza humana, compuesta de cuerpo y alma espiritual, la naturaleza angélica es puramente espiritual, es decir libre de toda materia.
La Sagrada Escritura llama expresamente ESPÍRITUS a los ángeles: Dan 3,86; Sab 7,23; 2 Mac 3,24; Mt 8,16; Lc 6,19; Heb 1,14; Apoc. 1,4.
** Los ángeles son por naturaleza inmortales y lo podemos ver en Lc 20,36 "Ellos (los resucitados) ya no pueden morir, pues son semejantes a los ángeles".
*+ La voluntad y poder de los ángeles. Como seres espirituales, los ángeles poseen entendimiento y libre voluntad. El conocimiento y voluntad de los ángeles, por ser su naturaleza puramente espiritual, son mucho más perfectos que el conocimiento y voluntad humana.
Pero por ser creaturas de Dios son inferiores en conocimiento y voluntad de Dios, los ángeles no conocen los secretos de Dios (1Cor2,11), ni tienen tampoco presciencia cierta de las acciones futuras (Is46,9ss),; desconocen el día y la hora del Juicio (Mt 24,36; Mc 13,32).
** La misión secundaria de los ángeles buenos es proteger a los hombres y velar por su salvación, cada hombre creyente o no tiene un ángel de la guarda particular. Esto se funda bíblicamente en lo que dijo Cristo Mt 18,10 " Mirad que no despreciéis a uno de esos pequeños, porque en verdad os digo que sus ángeles ven de continuo en el Cielo la faz de mi Padre, que está en los cielos". Y en Hech 12,15 "Su ángel es (el de Pedro)".
Es bueno saber que tenemos un ángel custodio debemos tenerle confianza tratarlo como un entrañable amigo, y él sabrá hacernos mil servicios en nuestra vida diaria, y debemos llenarnos de agradecimiento a Dios por este don tan grande que nos hace al concedernos un ángel como compañero y protector, como si no fueran suficientes sus cuidados paternales y todas las gracias y beneficios espirituales y materiales.
Es bueno saber que los ángeles y los demonios, no pueden conocer nuestros más íntimos pensamientos y deseos si nosotros no los manifestamos de alguna manera, pues solo Dios conoce exactamente lo que hay en nuestro corazón. " Acude a tu ángel custodio a la hora de la prueba, y te amparará contra el demonio y te traerá santas inspiraciones." Los ángeles pueden conocer lo que queremos, o nuestras intensiones, de modo semejante a como los demás hombres lo intuyen por nuestras palabras, gestos, etc. ¡ Cuántos favores nos habrán hecho que ni siquiera imaginamos, y cuántos más nos harán si confiadamente se los pedimos!

El culto a los ángeles

El culto tributado a los ángeles encuentra su justificación en las relaciones antes mencionadas, de los mismos para con Dios y para con los hombres. Todo lo que el Concilio de Trento nos enseña acerca de la invocación y culto de los santos se puede aplicar también a los ángeles. La censura que hizo San Pablo (Col 2, 18) del culto a los ángeles se refiere a una veneración exagerada e improcedente de los mismos, inspirada en errores gnósticos.
Así es que no debemos permitir que estas "modas" nos confundan, siempre se nos ha inculcado dentro de la fe Católica, una especial reverencia a los ángeles. " A sus ángeles ha mandado Dios para que te guarden en tus caminos. ¡Cuánta reverencia debe inspirarte esta palabra, cuánta devoción, cuánta confianza!... Reverencia por la presencia, devoción por la benevolencia, confianza por la custodia".(Lit. de las horas 2 de Octubre).



LOS ÁNGELES II

Introducción

Dios al principio del tiempo creó de la nada, unas sustancias espirituales que son llamadas ángeles, los ángeles son seres espirituales creados por Dios, para adorarlo y servirle como sus mensajeros.
En toda la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis aparecen los ángeles.
Gen 3,24: Expulsó al hombre y puso delante del jardín del Edén un querubín, que blandía flameante espada para guardar el camino del árbol de la vida.
Gen 16,7s: la encontró el ángel de Yahvé junto a la fuente que hay en el desierto, camino del sur, y le dijo: "Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?...
Gen 19,1s: Llegaron a Sodoma los dos ángeles ya de tarde...
Gen 22,11s: (sacrificio de Isaac) Pero le gritó desde los cielos el ángel de Yahvé....
Gen 24,7: Yahvé enviará a su ángel ante ti...
Gen 28,12: (Visión de la escala) ...y que por ella subían y bajaban los ángeles de Dios.
Gen 32,1s: Jacob prosiguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios....
Ex 20,11: pues en seis días hizo Yahvé los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos se contiene,...
Ex 23,20: Yo mandare un ángel ante ti, para que defienda en el camino...
Ex 23,23: pues mi ángel marchará delante de ti...
Tob 5,21: Porque un ángel bueno le acompaña, tendrá un viaje feliz y volverá sano.
Tob 12,15: Yo soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tienen entrada ante la majestad del Santo".
Is 6,2-3: Había ante Él serafines, que cada uno tenía seis alas; con dos se cubrían el rostro y con dos se cubrían los pies, y con las otras dos volaban, y los unos y los otros se gritaban y se respondían: ¡Santo, Santo, Yahvé de los ejércitos! Esta la tierra llena de tu gloria!
Dan 3,49: pero el ángel del Señor había descendido al horno con Azarías y sus compañeros...
Dan 3,86: Bendecid, espíritus y almas de los justos, al Señor...
Dan 6,22: Mi Dios ha enviado a su ángel,...
Mat 26,53: ¿O crees que no puedo rogar a mi Padre, quien pondría a mi disposición al punto más de doce legiones de ángeles?
Col. 2,10 "El es la cabeza de todo principado y potestad".
Col: 1,16: porque en El fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles; los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades; todo fue creado por El y para El.
1 Tim. 5,21: "Delante de Dios, de Cristo Jesús y de los Ángeles elegidos, te conjuro que hagas esto sin prejuicios, guardándote de todo espíritu de parcialidad".
2 Tes 1,7: " Pues es justo a los ojos de Dios retribuir con tribulación a los que atribulan, y a vosotros, atribulados con descanso en compañía nuestra en la manifestación del Señor Jesús desde el cielo con sus milicias angélicas".
Gal. 1,8: " Pero aunque nosotros o un Ángel del cielo os anunciase otro Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema".
Gal. 3,19 : " la ley fue promulgada por los Ángeles".
Gal. 4,14 : " como a un ángel de Dios, y como a Cristo Jesús".
I Cor 4,9: " hemos venido a ser espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres".
I Cor 11,10: " y las mujeres deben llevar la señal de la sujeción por respeto a los ángeles".
II Cor 11,14: " Satanás se disfraza como un Ángel de luz".
1Pe.3,22: " Demandando a Dios una buena conciencia por la resurrección de Jesucristo que una vez sometidos a El los Ángeles, las potestades y las virtudes, subió al cielo y está sentado a la diestra del Padre".
1Pe 1,12: "Os ha sido anunciado ahora por los que os evangelizaron movidos por el E.S., enviado del cielo y que los mismos Ángeles desean contemplar".
II Pe 2,4 : "Porque si Dios no perdonó a los Ángeles que pecaron, sino que precipitados en el tártaro, los entregó a las cavernas tenebrosas, reservándolos para el juicio".
II Pe 2,11: "Audaces, pagados de sí mismos, no temen blasfemar que las glorias, cuando los ángeles, aún siendo superiores en fuerza y poder, no profieren ante el Señor un juicio injurioso contra ellos".
Jud 1,6 : "Y como a los ángeles que no guardaron su principado y abandonaron su propio domicilio los reservó con vínculos eternos bajo tinieblas para el juicio del gran día".
Heb. 1,4: "Cristo fue hecho tanto mayor que los ángeles, cuanto heredó un nombre más excelente que ellos".
Heb. 1,4-9: "Pues a cual de los ángeles dijo alguna vez: Tú eres mi Hijo yo te he engendrado hoy? yo seré para El Padre, y El será Hijo para mi? y cindo de nuevo introduce a su Primogénito en el mundo dice: Adórenle todos los Ángeles de Dios. De los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus y sus ministros llamas de fuego. Pero al Hijo: Tu Trono, oh Dios, subsistirá por los siglos de los siglos".
Heb.1,13 : " Y a cual de los ángeles dijo alguna vez: " Siéntate a mi diestra mientras pongo a tus enemigos por escabel de tus pies?".
Heb 12,22: Pero vosotros os habéis allegado al monte de Sión, a la ciudad de Dios vivo, a la Jerusalén celestial y a las miríadas de ángeles...
Apoc 5,11: Vi y oí la voz de muchos ángeles en rededor del trono.
Apoc 7,11: Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono
Ángel = enviado de Dios
Hebreo = Malak, Bene Elohim = Hijo de Dios
Griego = Angelos

Existen dos periodos para su estudio:

1er. Periodo Origen hasta la Cautividad.
2o. Periodo Cautividad hasta el Nuevo Testamento
En el 1er. Periodo se habla de los ángeles sin establecer entre ellos ninguna diferencia, ni en su ser ni en sus funciones, ni en su apariencia.
En el 2o. Periodo se establecen distinciones entre ellos, sobretodo y llegan a darse nombres propios a algunos de ellos, según la misión que desempeñan.
En la Biblia se mencionan siete diferentes tipos de ángeles a quiénes los teólogos han catalogado por orden de importancia.

Misión con relación a Dios:

TRONOS Col 1,16
DOMINACIONES San Pablo a Efesios, a Colosenses
VIRTUDES San Pablo a Colosenses
POTESTADES San Pablo Hechos, a Colosenses LEGIONES (Grupo o ejército romano que constaba de 6000 infantes, 120 jinetes, 200 auxiliadores, 200 de intendencia. Esto da idea que se trataba de un gran número de ellos )
El Antiguo Testamento se alude algunos de los coros celestiales.
En el libro de los Reyes se habla de la visión del trono de Yahvé, que aparece rodeado por todo el ejercito de los cielos.
Por su parte , san Pablo, en la carta que dirige a los Efesios, al hablar de la resurrección de Jesucristo dice que está sentado a la derecha del Padre"... por encima de todo principado, potestad, poder y dominación y de todo cuanto tiene nombre, no sólo en este siglo, sino también en el venidero". ( Ef. 1,21)
En su carta a los Colosenses también se refiere a ellos: "...porque en Él fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades: todo fue creado por Él y para Él.( Col. l,16). En lo que respecta a los querubines, en el Génesis después del pecado de Adán y Eva, Dios los expulsó del Paraíso"... y puso delante del jardín del Edén un querubín que blandía flameante espada para guardar el camino del árbol de la vida". (Gen 3,24).
En fin, así podríamos seguir y encontraríamos más alusiones a los diferentes coros de ángeles, sin embargo, sólo en este último caso se habla de algún elemento que lo identifica, la " espada flameante" que, como se verá más adelante, se convertirá en atributo particular de uno de los arcángeles.
Ahora bien, resulta difícil determinar de dónde proviene la iconografía que distingue a cada coro.

Primer coro: serafines, querubines y tronos.

SERAFINES
Dionisio Areopagita dice que los nombres dados"...alas inteligencias celestes significan los modos distintos de recibir la impronta de Dios “.y dice que serafín equivale a decir inflamado o incandescente. Los serafines son considerados el orden mayor de la jerarquía celestial. Es el que rodea el trono de Dios y está en constante alabanza: ¡ Santo, santo, santo...! Son los ángeles del amor, de la luz y del fuego.
QUERUBINES
Sobre los querubines, el Areopagita dice que su nombre significa
"plenitud de conocimiento o rebosante de sabiduría!". Su extrema inteligencia les permite conocer a Dios como ningún ser humano puede hacerlo.
El único rasgo iconográfico que distingue a los serafines de los querubines es su número de alas.
Los primeros llevan seis alas y los segundos, sólo cuatro. Se dice que esta diferenciación está basada en la visión de Isaías:
"Había ante Él serafines que cada uno tenía seis alas; con dos se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies y con las otras dos volaban y los unos a los otros se gritaban y se respondían:
¡Santo, Santo, Santo Yahvé Sebaot! Está la tierra toda llena de su gloria
(Is.6,2-3 ).
Lo cierto es que la iconografía más común consiste en representarlos como un rostro rodeado de alas, cuatro o seis, según el caso, y a veces únicamente dos.
TRONOS
Con respecto a los tronos, el Areopagita dice: "El nombre de los sublimes y más excelsos tronos indica que están muy por encima de toda deficiencia terrena... han entrado por completo a vivir para siempre de aquel que es el Altísimo..."
Iconográficamente resulta difícil identificarlos. Reau comenta que en ocasiones se ven como "ruedas" que conducen el carro de Dios.

Segundo coro: dominaciones, virtudes y potestades

Parece ser que las dominaciones suelen llevar corona y cetro; a veces se les identifica porque visten como soldados y llevan una espada en la mano.
A las virtudes se les adjudica ser las portadoras de la gracia y el valor, y su deber principal es el de trabajar por los milagros en la tierra.
Tradicionalmente se decía que los ángeles que presidieron la Ascensión de Jesús fueron justamente virtudes.
En lo que se refiere a las potestades, también resulta difícil distinguirlas y en ocasiones suelen confundirse con las dominaciones.
En general, se dice que este orden de ángeles es el que gobierna las estrellas y los elementos de la naturaleza.

Tercer coro: principados arcángeles y ángeles

Según el angelólogo Dionisio, los principados celestes "tienen la capacidad de orientarse plenamente hacia el Principio y como príncipes, guían a otros hacia Él". En algunas pinturas aparecen vestidos también como guerreros o como diáconos y sostienen una flor de lis.
Los arcángeles son los que lucharon contra los demonios.
Tienen la característica de ser reconocidos individualmente y de ser llamados "santos".
Por último, los ángeles son los que complementan el conjunto jerárquico; ellos constituyen el grado inferior pues son los que están más cerca de los hombres, son los que se nos manifiestan, son los que están cerca del mundo. Se representan también como simples soldados, vistiendo ligeras túnicas y pueden llevar, velas o palmas de triunfo.

Misión con relación a los hombres

QUERUBINES Génesis, Éxodo, Ezequiel, Hebreos
SERAFINES Isaías
PRINCIPADOS Col 1,16
ARCÁNGELES Tesalonicenses, San Judas 9 , San Lucas l,28
ÁNGELES Varios libros
En el libro post-exilio se les mencionan con nombre propio:
Tobías = Rafael (Tob 12,15).
Daniel = Miguel (Dan 10,13; 12,1).
Daniel = Gabriel (Dan 8,16; 9,21).
San Lucas = Gabriel (Lc 1,19; 1,26).
Apocalipsis = Miguel
Judas = Miguel (Jd 9).
En el 1er.Libro de Enoc hace referencia de ángeles y querubines
RAFAEL = Dios cura
RAGÜEL = Deseo de Dios
MIGUEL = Quien como Dios
GABRIEL = Varón de Dios o Fortaleza de Dios
URIEL= Luz de Dios, Fuego de Dios
BARACHIEL = Bendición de Dios
MALTHIEL= Barachiel
JEHUDIEL= Paz de Dios
SALTHIEL= Temor de Dios

Iconografía

RAFAEL.- Se le representa con un pez en la mano o en los pies, nuestro protector o el ángel de la guarda.
GABRIEL .- Se le representa con una azucena, anunciación a María y a Zacarías. Es un mensajero especial del Espíritu Santo.
MIGUEL .- Se le representa con una armadura, es el protector de los pueblos y de las ciudades. El arcángel considerado " príncipe de las huestes celestiales", aparece mencionado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el libro de Daniel, es este arcángel quien le da fuerzas al profeta para sobrellevar los tiempos difíciles de invasiones y luchas entre los pueblos. En tanto que, en la epístola de San Judas, se dice que Miguel y el diablo lucharon por el cuerpo de Moisés
URIEL.- Se le representa con un pie sin zapato, y uno con zapato y con una rama de olivo que significa la paz.
JOFIEL - Se le representa con una espada de fuego, fue el que expulsó del paraíso a Adán y a Eva.
ZATQUIEL .- Se le representa con un rayo en la mano, detuvo la mano de Abraham cuando iba a matar a Isaac.
De la pura espiritualidad de la naturaleza de los ángeles se deriva su inmortalidad natural, Lc. 20,36 "Ellos los resucitados ya no pueden morir, pues son semejantes a los a santificante.
Los ángeles fueron sometidos a una prueba moral, éstos ángeles se encontraban primero en estado de peregrinación por el cuál debían merecer, con la ayuda de la gracia y mediante su libre cooperación a ella, la visión beatífica de Dios en un estado definitivo.
Los ángeles buenos que salieron airosos de la prueba recibieron como recompensa la felicidad eterna del cielo, Mt.10,18; Tob.12,15, Apoc.5,11 y 7,11.
Nada hay tan apacible como un ángel custodio nada tan lleno de gracia como la Bondad de Dios que ama tanto nuestra alma, que la guarda con un ángel que no sólo avisa y consuela, sino que le sirve también. Los ángeles custodios se toman el cuidado de las almas que se les confía sin interrupción. El número de los ángeles es tan grande, que ninguno de ellos que ha tomado a su cargo un alma, vuelve a ser destinado a cuidar otras, si la ha llevado a la salvación.
La Iglesia celebra desde el Siglo XVI una fiesta especial para honrar a los santos ángeles custodios. El catecismo romano enseña: la Providencia Divina ha confiado a los ángeles la misión de proteger a todo el linaje humano y asistir a cada uno de los hombres para que no sufran perjuicios. La Sagrada Escritura testifica que todos los ángeles se hallan al servicio de los hombres Hebr. 1,14:
Cada creyente tiene su particular ángel de la guarda desde el día de su Bautismo, pero según doctrina general de los teólogos, no sólo cada creyente, sino cada hombre < también los infieles>, tiene desde el día de su nacimiento un ángel de la guarda particular. Tal acierto se funda bíblicamente en la frase del Señor que refiere, Mt. 18,10 "Mirad que no despreciéis a uno de esos pequeños, porque en verdad os digo que sus ángeles ven de continuo en el Cielo la faz de mi Padre".
El ángel custodio que ha logrado llevar al Cielo a su protegido, queda luego junto a él en el Cielo.
Con la entrada de su protegido en el Cielo, se aumenta en gran manera la gloria y contento del mismo ángel.
Los ángeles custodios de aquellos que no verán la gloria de Dios y se condenan, no se ven privados por ello de ese aumento accidental de gloria. Dios los agrega a los servidores especiales de la Reina de los ángeles y alaban y cantan con indecible armonía la justicia infinita de Dios.
Al Ángel Custodio hemos de tratarle como a un entrañable amigo. El está siempre en vela, constantemente dispuesto a prestarnos su concurso, si se lo pedimos. Es una gran pena cuando, por olvido, por tibieza o por ignorancia no nos sentimos acompañados por tan fiel compañero, o no le pedimos ayuda en tantas ocasiones en que la necesitamos. Nunca estamos solos en la tentación o en la dificultad, nuestro Ángel nos asiste; estará con nosotros hasta el mismo momento en que abandonemos este mundo.
Al final de la vida, el Ángel Custodio nos acompañará ante el tribunal de Dios, como manifiesta la Liturgia de la Iglesia en las oraciones para la recomendación del alma en el momento de la muerte.
Además de nuestra amistad, al Ángel Custodio le debemos veneración como quien está siempre en la presencia de Dios, contemplándole cara a cara, y, a la vez, junto a nosotros.
Los ángeles alados. Se ha dicho, a lo largo de la historia que ángeles fueron creados por Dios para estar a su servicio, para actuar como sus mensajeros. Son los intermediarios entre Dios y los hombres por lo tanto, para traer a la tierra el mensaje divino requieren de alas; así, pueden " moverse " entre el cielo y este mundo terrenal.
Así es como el hombre se los ha imaginado, así es como se facilita su comprensión: a través de la figura antropomorfa alada.

Ángeles malos o demonios

Son los ángeles que por su rebeldía fueron condenados al infierno. Son pues, criaturas de Dios, que no quisieron sujetarse a la prueba de fidelidad que Dios les puso y por tanto, merecieron castigo eterno.
Se llaman diablos o demonios y su caudillo es Lucifer o Satanás. La existencia de los demonios y su acción maligna es una verdad de fe. No se trata, pues, del modo de hablar de un pueblo primitivo que personificaba al mal en unos seres superiores pero inexistentes.
Por el contrario, estos seres reales, personales, espirituales, aunque han sido ya vencidos por Jesucristo, tienen como un ejército derrotado, en huida, gran capacidad de hacernos daño:
a) Porque no han perdido su naturaleza de ángeles, y así su conocimiento y su poder son muy superiores a los nuestros.
b) Porque su experiencia de tantos siglos les ha enseñado el mejor modo de engañarnos.
c) Porque su voluntad perversa está siempre inclinada a toda maldad.

Los demonios procuran nuestro mal:

a) Por odio a Dios cuya imagen ven en nosotros.
b) Por odio a Cristo, cuya muerte nos rescató de su poder.
c) Por envidia a nosotros pues Dios nos destinó a ocupar los puestos que ellos perdieron en el cielo.
Influencia del demonio sobre el hombre
a) El asedio es acción contra el hombre desde fuera, como cercándolo, provocando miedo en el.
b) La obsesión es ataque personal con injurias, daño del cuerpo, o actuando sobre los sentidos.
c) La posesión es la ocupación del hombre por el dominio de sus facultades físicas, llegando hasta privarle de la libertad sobre su cuerpo. Contra la posesión y la obsesión la Iglesia emplea los exorcismos.
d) Existen otros modos de seducción, tales como los milagros aparentes que el puede realizar, y la comunicación con el demonio que se supone en algunos fenómenos de la magia negra, el espiritismo, etc.
e) Pero la manera ordinaria como el demonio ejecuta sus planes es la tentación, que alcanza todos los seres humanos. Se define por tal, toda aquella manipulación por la que el demonio, positivamente y con mala voluntad, instiga a los humanos al pecado para perderlos. Es muy importante percatarse que a pesar del indiscutible poder de la tentación diabólica, no puede su malicia actuar más de donde Dios lo permite, su poder es poder de criatura, poder controlado. Dios es fiel, y no permitirá que seáis tentados más allá de vuestras fuerzas.(I Cor.l0,l3). En concreto, conviene, pues, situarse en el justo medio: No olvidar su acción y su eficacia maligna, ni perder la serenidad y confianza en Dios.
La mayor diablura del diablo es: hacernos creer que no existe.
El decálogo se comprende ante todo cuando se lee en el contexto del Éxodo, que es el gran acontecimiento liberador de Dios.
La "diez Palabras" o decálogo bien sean formuladas como preceptos negativos , como prohibiciones o bien como mandamientos positivos, son "Un camino de Vida".
Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión. La libertad es el poder de obrar o de no obrar y de ejecutar así, por si mismo, acciones deliberadas. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada hacia el bien supremo.
Es la libertad la que caracteriza los actos propiamente humanos. Hace responsable al ser humano de los actos de que es autor voluntario. Es propio del hombre actuar deliberadamente.
El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona. Pero esto no quiere decir que la libertad implica el pretendido derecho de decir o de hacer cualquier cosa.
La libertad hace al hombre un sujeto moral, cuando actúa deliberadamente, el hombre es el padre de sus actos.
Un acto moralmente bueno supone a la vez la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias.
Por medio de sus emociones el hombre intuye lo bueno y lo malo. Pero en las pasiones en cuanto impulsos de la sensibilidad, no hay ni bien ni mal, esto depende de la razón y de la voluntad que haya en ellas.
En la conciencia, que es el núcleo secreto del hombre , la voz de Dios resuena en el.
Para el hombre que ha cometido el mal, es el veredicto de su conciencia.

El desafío contra Dios

Fue grande el atrevimientos de Satanás y grande también su desgracia. No quiso someterse a Dios y se decía a sí mismo.: “Seré semejante al Altísimo ". ¡ Como se parecen estas palabras a aquellas otras que pronunció en el paraíso cuando, mintiendo, engañaba a la primera humana! " seréis como dioses "... Gen 3,5
Cayó él y muchos otros ángeles le acompañaron en su rebelión. No quería deber nada a nadie, y en su afán de independencia, deseando alcanzar la felicidad eterna con sus solas fuerzas, rechazando el auxilio divino, fueron sus pecados de soberbia y envidia " como caíste del cielo, oh lucero brillante, hijo de la aurora? ¿ Fuiste precipitado por la tierra, tu, que has sido el dominador de las naciones? Tu que decías en tu corazón: Escalaré el cielo ; sobre las estrellas de Dios levantaré mi trono y me asentaré en el monte santo, en lo más recóndito del norte. Subiré sobre las cumbres de las nubes, y me asemejaré al Altísimo. Pues bien al seol has sido lanzado a las profundidades del abismo". Is. 14,12-15
San Atanasio también nos advierte que la soberbia perdió al demonio, y por ello debemos practicar la humildad. " Un gran remedio para la salud es la humildad, ya que Satanás fue arrojado del cielo no por libertinaje o adulterio o robo, sino que fue la soberbia lo que le precipitó a las partes inferiores del abismo".
San Agustín, respecto a la salvación o pérdida de los ángeles, y su persistencia en el bien o en el mal, dice que " los unos permanecen inquebrantablemente fieles en el Bien común a todos, que es Dios mismo, y en su eternidad, bondad y amor. Los otros, al contrario, orgullosos de su poder, como si fueran por si mismos el propio bien, se han apartado del Bien supremo común y beatificante, y se han vuelto hacia sí mismos; impertinente soberbia por sublime eternidad, su artificioso engaño por seguísima verdad, y sus deseos particulares por amor puro" Tenemos aquí una breve descripción de cómo una mala elección puede hacer tanto daño a una criatura.
Aquella rebelión de los ángeles contra Dios fue como un complot, algo que no podemos imaginar, pero que el apóstol San Juan nos describe en el Apocalipsis, hablando de "un gran dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas; arrastró con su cola a la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó a la tierra. Hubo luego una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. También el dragón y sus ángeles combatieron, pero no vencieron, y no quedó ya lugar para ellos en el cielo. Y fue arrojado aquel gran dragón, la antigua serpiente que se llama diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; lanzado fue a la tierra , y sus ángeles con el.Ap.12,3-4, 7-9

El castigo a lo ángeles malos.

El castigo que merecieron por su pecado es doble: la obstinación de la voluntad en el mal, y el fuego eterno o infierno Judas 6, 2Pe 2,4.
Jesús nos prometió volver al final de los tiempos; con toda su gloria y acompañado de sus ángeles, para juzgar a todos los hombres, y entonces dirá a todos los condenados," apartaos de mí, malditos, al fuego eterno reservado para el diablo y sus ángeles", Mt. 25,41
Esta es una parte de su pena. Y en otro aspecto sufren por haber perdido a Dios; tienen el remordimiento de no haber alcanzado su felicidad eterna.
Pero también hay que considerar que; no obstante el gran daño que ocasionaron a sí mismos los demonios, y aún estando despojados de la gracia divina, conservan todo el poder que les corresponde por su naturaleza en cuanto a la inteligencia y voluntad. Obviamente están sujetos al querer y al poder de Dios; pero por esa fuerza natural que conservan como seres espirituales, dada su malicia, continúan siendo criaturas peligrosas y muy de temer de nuestra parte, por que se ocupan de hacer y desear toda clase de males posibles.

El demonio también está organizado.

Así como existe una jerarquía en los ángeles, también la hay en los demonios, puesto que sin haber perdido sus atributos naturales continúan ordenados entre sí como lo estuvieron desde que fueron creados, subordinado los inferiores a los superiores; sin embargo estaban sometidos totalmente al poder de Dios, y son dominados por los ángeles bienaventurados en la medida que la gracia sobrepasa a la naturaleza. Además entre los demonios no existe la caridad o el amor, sino que mutuamente se odian, como odian también a los hombres, a los ángeles y a todo lo que procede de Dios.



El INFIERNO

99.- EL INFIERNO ES EL TORMENTO ETERNO DE LOS QUE MUEREN SIN ARREPENTIRSE DE SUS PECADOS MORTALES.
99,1. El infierno es el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno. La existencia del infierno eterno es dogma de fe. Está definido en el Concilio IV de Letrán(982). Siguiendo las enseñanzas de Cristo , la Iglesia advierte a los fieles de la triste y lamentable realidad de la muerte eterna, llamada también infierno .
«Dios quiere que todos los hombres se salven»(983).
Pero el hombre puede decir no al plan salvador de Dios, y elegir el infierno viviendo de espaldas a Él. El pecado es obra del hombre, y el infierno es fruto del pecado. El infierno es la consecuencia de que un pecador ha muerto sin pedir perdón de sus pecados . Lo mismo que el suspenso de una asignatura es la consecuencia de que el estudiante no sabe.
Jesucristo habla en el Evangelio quince veces del infierno, y catorce veces dice que en el infierno hay fuego . Y en el Nuevo Testamento se dice veintitrés veces que hay fuego. Aunque este fuego es de características distintas del de la Tierra, pues atormenta los espíritus , Jesucristo no ha encontrado otra palabra que exprese mejor ese tormento del infierno, y por eso la repite. La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe dijo, el 17 de mayo de 1979, que «aunque la palabra "fuego" es sólo una "imagen", debe ser tratada con todo respeto».
En el infierno hay otro tormento que es el más terrible de todas las penas del infierno . Según San Juan Crisóstomo , es mil veces peor que el fuego(984).
San Agustín dice que no conocemos un tormento que se le pueda comparar(985).
Los teólogos lo llaman pena de daño . Es una angustia terrible, una especie de desesperación suprema que tortura al condenado, al ver que por su culpa perdió el cielo, no gozará de Dios y se ha condenado para siempre. La Biblia pone en boca del condenado un grito terrible: «Me he equivocado»(986).
Ahora, como no entendemos bien ni el cielo ni el infierno, no comprendemos esta pena, pero entonces veremos todo su horror .
No hay que confundir «el infierno» con «los infiernos» a los que fue Cristo después de morir.
Rezamos en el credo de los Apóstoles: «Descendió a los infiernos».
Aquí «los infiernos» se refiere al «lugar de los muertos», como se dice en el Canon IV de la Misa. Era el «Sheol» para los judíos. Allí fue Cristo a anunciarles la Redención. A la morada de los muertos también la llamamos «el limbo de los justos»(987).
Los Testigos de Jehová niegan la existencia del infierno basados en que Cristo , a veces, empleó la palabra «sheol» que significa tumba.
Pero la palabra «sheol» significa infierno en el sentido teológico, pues si las almas de los justos son librados por Dios del «sheol», éste no podemos considerarlo como domicilio común de todos los muertos . Pero la doctrina católica sobre la existencia del infierno no se basa en palabras metafóricas que Cristo pudo emplear en alguna ocasión, sino en la doctrina que desarrolló repetidas veces en sus enseñanzas, tal como se contiene en el Evangelio.
99,2. El infierno es la negación del amor y el fracaso de nuestra libertad . El infierno es la condenación eterna. Es el fracaso definitivo del hombre. Aquel que, con plena conciencia de lo que hace, rechaza la palabra de Cristo y la salvación que le ofrece; o quien , luego de aceptarla, se comporta obstinadamente en contra de su ley; o aquel que vive en oposición con su conciencia: éstos tales no llegarán a su destino de bienaventuranza y quedarán, por desgracia suya, alejados de Dios para siempre .
Puede ser interesante mi vídeo «El infierno: fracaso definitivo».
A algunos, que no han estudiado a fondo la Religión, les parece que siendo Dios misericordioso no va a mandarnos a un castigo eterno . Sin embargo, que el infierno es eterno es dogma de fe(988).
Pero hemos de tener en cuenta que Dios no nos manda al infierno; somos nosotros los que libremente lo elegimos. Él ve con pena que nosotros le rechazamos a Él por el pecado; pero nos ha hecho libres y no quiere privarnos de la libertad que es consecuencia de la inteligencia que nos ha dado. Jesucristo nos enseñó clarísimamente la gran misericordia de Dios. Pero también nos dice que el infierno es eterno. Cristo afirmó la existencia de una pena eterna, entre otras veces, cuando habló del juicio final: «Dirá a los de la izquierda: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo»(989).
Y después añade que los malos «irán al suplicio eterno y los justos a la vida eterna»(990).
Es dogma de fe que existe un infierno eterno para los pecadores que mueran sin arrepentirse.
Aunque Dios es misericordioso, también es justo. Dice la Sagrada Escritura: «Tan grande como ha sido mi misericordia, será también mi justicia»(991).
Y su misericordia no puede oponerse a su justicia.
Como es misericordioso, perdona siempre al que se arrepiente de su pecado; pero como es justo, no puede perdonar al que no se arrepiente.
La justicia exige reparación del orden violado. Por lo tanto, el que libre y voluntariamente pecó y muere sin arrepentirse de su pecado, merece un castigo. Y este castigo ha de durar mientras no se repare la falta por el arrepentimiento; pues las faltas morales no se pueden reparar sin arrepentimiento. Sería una monstruosidad perdonar al que no quiere arrepentirse.
Dice Santo Tomás que Dios no puede perdonar al pecador sin que éste se arrepienta previamente(992).
Ahora bien, como la muerte pone fin a la vida, el arrepentimiento se hace ya imposible , porque después de la muerte ya no habrá posibilidad de arrepentirse(993).
Después de la muerte no se puede merecer nada: con la muerte se acaba el tiempo de merecer(994).
La falta del pecador que murió sin arrepentirse queda irreparada para siempre, luego para siempre ha de durar también el castigo .
En el infierno no es posible el arrepentimiento, lo mismo que en el cielo no es posible pecar . Los bienaventurados del cielo se sienten tan atraídos por el amor de Dios, que el atractivo del pecado les deja indiferentes .
Dios es infinitamente justo y no puede quedar indiferente ante las maldades que se hacen en este mundo. Cómo van a estar lo mismo en la otra vida, el asesino, el ladrón, el egoísta y el vicioso, que el honrado y caritativo con todo el mundo» Evidentemente tiene que haber un castigo para tanta injusticia, tanto crimen y tanta maldad como queda en este mundo sin castigo. El temor al infierno no es el mejor motivo para servir a Dios. Es mucho mejor servirle por amor, como a un Padre nuestro que es. Pero somos tan miserables que a veces no nos bastará el amor de Dios, y conviene que tengamos en cuenta el castigo eterno, porque es una realidad. Cristo nos lo avisa para que nos libremos de él.
Se oye decir de labios irresponsables: Hoy a la juventud no le interesa la religión del miedo o de las seguridades . Depende: tener miedo a cosas irreales es de idiotas; pero cerrar los ojos a los peligros reales es de imbéciles. Lo mismo: buscar seguridades ficticias es de idiotas; pero despreciar seguridades reales y preferir inseguridades, es de imbéciles.
El concepto de eternidad se opone al concepto de tiempo, que supone un antes y un después. La eternidad supone una duración ilimitada, una permanencia interminable . Una imagen que puede ayudar a entender la eternidad es un reloj pintado a las nueve en punto. Por mucho que esperemos, nunca señalará las nueve y cinco.
99,3. Debemos pedir a Dios muy a menudo que nos proteja en las necesidades de la vida. Dios tiene en su mano todos los acontecimientos de la vida y los gobierna con amorosa Providencia.
Dios está siempre presente en nuestras vidas. Nos ayuda y protege continuamente. Pero muchas personas sólo se acuerdan de Él cuando lo necesitan. Lo mismo pasa con el aire, que sólo nos acordamos de él cuando nos falta para respirar.
Sabemos que Dios es bueno y cuida de nosotros; aunque a veces no entendamos su Providencia.
Fiémonos de Él que está arriba y ve más. El que está en la cumbre señala mejor el camino de la subida que el que está abajo, que no ve que el camino que él cree mejor está cortado por un precipicio tras una peñas. El buen padre de familia quita a su hijo de botones para que aprenda un oficio. De momento deja de ganar unas pesetas; pero de botones sólo aprende a llevar cartas y a cerrar puertas, y cuando, por la edad, tenga que dejar el oficio, será un hombre inútil. Aprender un oficio es a la larga mucho mejor. Dios nos guía como un padre de familia a sus hijos.
El infierno existe, no porque lo quiera Dios, que no lo quiere; sino porque el hombre libre puede optar contra Dios. No es necesario que sea una acción explícita. Se puede negar a Dios implícitamente, con las obras de la vida. Si negamos la posibilidad del hombre para pecar, suprimimos la libertad del hombre. Si el hombre no es libre para decir NO a Dios, tampoco lo sería para decirle SI. La posibilidad de optar por Dios incluye la posibilidad de rechazarlo .
El gran misterio del infierno es que aunque Dios desea la salvación de todos los hombres, nosotros somos capaces de condenarnos. Dios nos ha creado libres y quiere que nos comportemos como tales. Negar la posibilidad de condenarnos es negar la libertad del hombre. Es anular al hombre. Afirmar que existe el infierno es tomar en serio la libertad del hombre. Dios ofrece la salvación, no la impone. El infierno es el respeto de Dios por tu última voluntad. Si tú libremente elegiste el pecado, mientras no te retractes, Dios te respeta. Y como con la muerte se acaba tu libertad, no cambiarás eternamente.
99,4. Se presenta el problema del mal .
El mal es un misterio que supera el entendimiento humano. Nos debe bastar el saber que Dios saca bienes de los males . Por ejemplo, para que el pecador reconozca su falta y se arrepienta; para que el justo expíe sus faltas en este mundo, gane así mayor gloria en el cielo, y dé buen ejemplo al prójimo con su paciencia; para que los hombres vivan más despegados de las cosas de la Tierra, porque esta vida es tiempo de prueba y no de premio, etc.
A veces, es difícil consolar a unos padres que han perdido a su niño angelical. Pero no podemos olvidar que Dios es padre amorosísimo, y no permite nada que no sea en bien nuestro. Dios conoce el futuro, y sabe si esa criatura angelical va a perseverar así o se va a torcer con gran daño para sí y para sus padres. Puede ser que la muerte angelical de ahora sería muy diferente el día de mañana.
Confiemos en que los planes de Dios son siempre para nuestro mayor bien.
Puede ser que en un caso concreto, no alcancemos a ver el bien que Dios saca de ese mal. Pero ya nos dice San Pablo que para los que aman a Dios, todo coopera en su bien .
Dios en su infinita Sabiduría subordina un bien inferior a un bien superior, el bien material al espiritual, el físico al moral, el profano al religioso, el terreno al celestial; porque no estamos hechos para la tierra sino para el cielo, no para el tiempo sino para la eternidad .
Sin negar el problema del mal, vamos a dar algunas ideas aclaratorias.
Mal es la carencia de un bien debido. Para la piedra no es un mal el no poder ver, pero sí lo sería para mí. En cambio para mí no es mal no tener alas, pero sí lo sería para un águila. Por eso dice Santo Tomás que el mal no es cualquier carencia de un bien, sino la carencia de un bien propio de una determinada criatura.
El único mal absoluto es el infierno: Todos los demás males son relativos: para unos sí, y para otros no; en un sentido sí y en otro no. Un terremoto puede ser un mal para mí, que en él he perdido mi casa y algunos seres queridos; pero no lo es para la Tierra que ha conseguido más estabilidad en su masa. Una enfermedad es un mal para mí en el sentido de que me hace sufrir, pero puede ser un bien si con ella me santifico y merezco más para el cielo.
En el hombre el mal físico produce dolor, y el mal moral es producido por el pecado. El mal físico es consecuencia de las leyes de la Naturaleza. El mal moral es consecuencia del mal uso de la libertad humana. Para evitar el mal moral, Dios tendría que quitar la libertad al hombre. Todo hombre libre es capaz de pecar . Y un hombre sin libertad dejaría de ser hombre. La libertad para ser bueno o ser malo es lo que hace meritorio ser bueno . Y hacer méritos para la vida eterna, es para lo que Dios nos ha puesto en la Tierra. Dice San Pablo : «Sabemos que Dios hace converger todas las cosas para el bien de aquellos que le aman»(995).
Si Dios impidiera al hombre hacer el mal, violentaría su libertad.
Dios tiene sus razones para permitir el mal. A nosotros nos basta con saber que Dios tiene Providencia, aunque desconozcamos sus caminos. La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo conoceremos plenamente en la vida eterna .
Evidentemente que Dios pudo haber hecho un mundo con otras leyes físicas. Pero todo mundo imaginable es perfectible. Para no poder ser superado hay que ser Dios, que es el único ser Omniperfecto. Dios ha pensado que este mundo es suficientemente bueno para que en él viva el hombre, y gane la gloria eterna que es el fin para el cual ha sido creado.
Pero, sobre todo, la respuesta al dolor es Cristo , que quiso pasarlo primero para animarnos a sufrir. Como la madre que prueba primero la sopa delante del niño, que no quiere comer, para animarle. El sufrimiento humano, individual o colectivo, a veces sólo tiene una respuesta: Cristo crucificado.
La Redención de la humanidad se ha hecho por el dolor. Por eso muchos santos han amado el dolor. El calvario se ha convertido en la meta ideal, según aquello de San Pablo que «no quería gloriarse de otra cosa que no fuera la cruz de Cristo»(996).
Y por extraña paradoja, el sufrir por amor a Cristo es una fuente inefable de consuelo. También lo dijo San Pablo : «Sobreabundó de gozo en medio de mis tribulaciones»(997).
Y es que el sacrificio realizado por amor pierde toda su dureza.
Incluso se convierte en alegría cuando se ama de verdad . Y además, la esperanza de la gloria. El dolor pasará, las tribulaciones se acabarán, el sufrimiento se extinguirá para siempre. Y todo ello quedará substituido por una sublime e incomparable gloria que no terminará jamás . Por eso dice San Pablo : «qué tienen que ver las amarguras y tribulaciones de la tierra si las comparamos con la inmensa gloria que nos aguarda en la eternidad»»(998).
El cristiano no permanece pasivo ante el dolor propio o ajeno, y procura prevenirlo con todos los medios lícitos de que dispone. (...)
Cuando los recursos humanos se han venido abajo, cuando la CIENCIA Y EL AMOR SE HAN DECLARADO IMPOTENTES, EL CRISTIANO TIENE TODAVÍA un refugio. Para él, el cielo no está vacío. En él vive un Dios bueno, sabio y omnipotente del cual dependen todos los acontecimientos de la vida y todos los fenómenos del universo. Un Dios que conoce nuestras miserias y oye nuestras voces de auxilio, y puede, si le parece bien, socorrernos y consolarnos.
Y cuando la oración no es oída enseguida, el cristiano no se desanima.(...) Sabe aceptar con serena resignación los designios inescrutables de Dios, que es el más amoroso de los padres .
99,5. Todas las cosas tienen pros y contras . La electricidad nos trae muchos bienes (iluminación, telecomunicación, motores, etc.); pero también puede provocar un incendio por cortocircuito y matar por electrocución. A pesar de los peligros que supone la electricidad no por eso dejas de poner en tu casa instalación eléctrica. El mundo que Dios ha hecho tiene muchas cosas buenas, pero a veces ocurren adversidades y contratiempos. Son consecuencias de que el mundo es un ser en evolución. La dinámica de la evolución provoca contrastes y conflictos . A veces ocurren cosas que no comprendemos. Pero es absurdo querer entender a Dios al modo humano. Es como si un animal quisiera entender las ideas filosóficas humanas: es imposible. Es lógico que el hombre no entienda a veces el proceder de Dios. A nosotros nos basta saber que Dios es Padre, y permite el sufrimiento para nuestro bien. Lo mismo que una madre le pone a su hijo una inyección que éste necesita, aunque le duela. Dios deja actuar las leyes de la naturaleza y la libertad de los hombres, y no los mueve como el jugador de ajedrez las piezas.
Sin embargo, ha de ser un consuelo para nosotros saber que en igualdad de circunstancias, en el cielo gozan más, los que más han sufrido en este mundo con cristiana resignación. Es consolador saber que el sufrir pasa, pero el premio de haber sufrido por amor a Dios durará eternamente . En el cielo bendeciremos a Dios por aquellos sufrimientos que nos han merecido tanta gloria eterna .
No nos engañemos con el aparente triunfo de algunos malos. En primer lugar, porque el triunfo del malo se limita a esta vida, donde la experiencia enseña que no se da triunfo completo y libre de mal. Pero, sobre todo, porque el que peca es un fracasado para la eternidad, que es donde el fracaso es completo e irremediable. El único que triunfa es quien se salva.

NOTAS

(982) - DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 428ss.y 531. Ed. Herder. Barcelona
(983) - SAN PABLO:Primera Carta a Timoteo, 2:4
(984) - SAN JUAN CRISÓSTOMO: Homilía in Mat. XXlll, 7s. MIGNE:
Patrología griega, 47,290ss.
(985) - SAN AGUSTÍN: Ciudad de Dios, XX, 22; XXl, 9s. MIGNE:
Patrología latina, 40,285.
(986) - Libro de la Sabiduría, 5:6
(987) - Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 633
(988) - Cardenal RATZINGER: Escatología, lll, 7, 1. Ed. Herder.
Barcelona, 1980
(989) - Evangelio de San Mateo, 25:41
(990) - Evangelio de San Mateo, 25: 46
(991) - Eclesiástico, 16:12s
(992) - SANTO TOMÁS: Summa Theologica, III, 86, 2. Ed. BAC. Madrid
(993) - CÁNDIDO POZO, S.I.: Teología del más allá, 3ª, Vll, 3. Ed.
BAC. Madrid, 1980
(994) - DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 778. Ed. Herder.
Barcelona
(995) - SAN PABLO: Carta a los Romanos, 8:28
(996) - SAN PABLO: Carta a los Gálatas, 6:14
(997) - SAN PABLO: Segunda Carta a los Corintios, 7:14
(998) - SAN PABLO: Segunda Carta a los Corintios, 4:17



El PURGATORIO

101.- El purgatorio es el sufrimiento de las almas que no se condenan por no haber muerto en pecado mortal, pero tienen que purificarse, de algún rastro de pecado, antes de entrar en el cielo .
101,1. La existencia del purgatorio es dogma de fe(1014).
Esta definido en los Concilios de Lyón y Florencia . También en el Concilio de Trento .
San Pablo indica que hay purificación más allá de la muerte(1015).
Y supone que se puede ayudar a los muertos(1016).
Como los del cielo no lo necesitan, y en el infierno esto ya no es posible, San Pablo se refiere a las almas del purgatorio.
Cristo dice que daremos cuenta de cualquier palabra ociosa(1017), es decir, hasta de las faltas más pequeñas. Pero del infierno no sale nadie(1018), y no parece adecuado un infierno eterno para las faltas pequeñas. Hay pecados que no son para la muerte(1019).
Por otra parte, dice el Apocalipsis que en el cielo no entrará nada manchado(1020).
Luego tiene que haber un medio para purificarse de las pequeñas faltas que no merecen un infierno eterno, pero que con ellas no se puede entrar en el cielo. Eso es el purgatorio.
«Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su salvación eterna, sufren una purificación después de su muerte a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios»(1021).
El peor sufrimiento del purgatorio es ver que se retrasa el estar con Dios, que se desea con ansiedad.
Todos debemos ser muy devotos de las almas del purgatorio. Los que están allí sufren mucho hasta que les llegue la hora de entrar en el cielo. No pueden merecer nada para ellos mismos ; pero desde este mundo podemos abreviar sus sufrimientos, ofreciendo por ellos misas, oraciones y buenas obras .
Debemos preocuparnos sobre todo de nuestros parientes difuntos, que quizás estén todavía en el purgatorio . Quien no socorre a las almas del purgatorio merecer ser él también abandonado cuando se muera.
Si logro con misas, oraciones, etc., sacar un alma del purgatorio, tendré en el cielo para siempre un alma agradecida , que se interese por mis cosas y me ayude en mis necesidades .
101,2. Algunas personas buenas, conscientes de lo necesitadas que están las almas del purgatorio, y de lo mucho que les podemos ayudar desde aquí ofreciéndoles sufragios, hacen lo que se llama ¿voto de ánimas? que consiste en renunciar a todo el valor satisfactorio que podemos alcanzar, para ofrecerlo en beneficio de los difuntos, comprometiéndonos a pagar nosotros en el purgatorio todo lo que debamos por nuestros pecados .
Este acto nos hace ganar mucho mérito delante de Dios. La Iglesia lo llama «Acto heroico de caridad» y Jesucristo no puede dejarlo sin premio, pues dijo: «Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia»(1022).
Pues si con esto alcanzamos la misericordia de una buena muerte, qué más queremos?
Para hacer este voto, no hay que rezar ninguna oración especial. Basta con un acto de la voluntad, una ofrenda hecha con el corazón. Pero si se quiere, puede emplearse la oración siguiente:
«Yo te ofrezco, Señor, por las almas del purgatorio, todas las obras satisfactorias de mi vida entera, y todas las que por mí se ofrezcan después de mi muerte. Te las ofrezco en unión de los méritos de Jesús y de María , y en manos de Ella las deposito para que las aplique según su voluntad. Dígnate aceptar este ofrecimiento, y ayúdame a vivir y a morir en tu santa gracia. Amén».
Es aconsejable renovar a menudo este ofrecimiento. De suyo, aunque se llama voto, no es verdaderamente un voto, que obligue bajo pecado, y puede deshacerse en cualquier momento a voluntad del que lo hace.
La excelencia del voto de ánimas puede deducirse del gran número de personas insignes en dignidad, ciencia y santidad que lo han hecho(1023).
102.- El cielo y el infierno no se acabarán porque son eternos.
102,1. Ni en el cielo es posible pecar, ni en el infierno es posible el arrepentimiento . Por eso son eternos.
103.- Llegará un día en que el mundo se acabe.
103,1. Jesucristo habló del fin del mundo repetidas veces en su vida .
Lo que no sabemos es cuándo será ese día. Dijo Jesucristo que nadie sabe el día en que será el fin del mundo .
104.- Entonces vendrá la resurrección de los muertos y el juicio final de todos los hombres . Dios dará vida a nuestros cuerpos mortales .
104,1. La resurrección de los muertos es dogma de fe . Está definido en el Concilio IV de Letrán(1024).
Entonces todos seremos presentados «ante el tribunal de Cristo para recibir el premio o el castigo de lo que hayamos hecho en esta vida»(1025).
«Los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; y los que hayan hecho el mal, a una resurrección de condenación»(1026). «Los de la izquierda irán al tormento eterno, mas los justos a la vida eterna»(1027).
Cristo es la Cabeza del Cuerpo Místico. La resurrección de la Cabeza, que es Cristo , es prenda de la resurrección de todo el Cuerpo, que somos nosotros.
Cuando llegue el fin del mundo, todos los muertos resucitarán con el mismo cuerpo que tienen ahora , para no volver a morir. Los justos tendrán su cuerpo glorioso, perfecto, y sin los defectos que ahora tenemos . Esto es un milagro. Aunque es difícil de comprender , sabemos que sucederá así, porque es dogma de fe.
«Sería temerario decir que es imposible que Dios conceda al cuerpo resucitado propiedades que ya se encuentran en los elementos que constituyen la materia en nuestros laboratorios. Nadie tiene derecho a negar a Dios esa posibilidad. Dios lo único que no puede hacer es lo absurdo o contradictorio. Esto no es absurdo ni contradictorio; esto tiene base en la ciencia de hoy»(1028).
Según opinión de gran número de teólogos y de Santos Padres, resucitaremos en la plenitud de la vida, con los caracteres de la naturaleza humana en su más pujante, lozano y perfecto desarrollo(1029).
Y sin los defectos que hallamos tenido en esta vida . Pero esto, aunque es opinión teológica muy razonable, no es dogma de fe .
Resucitar con el mismo cuerpo significa recobrar la propia vida en todas sus dimensiones auténticamente humanas: no perder nada de todo aquello que ahora constituye e individualiza a cada hombre .
Resucitaremos con nuestro propio cuerpo , aunque no necesariamente con la misma materia, que ha cambiado repetidas veces a lo largo de toda la vida con el metabolismo. Soy el mismo, pero no lo mismo. Identidad de la persona, no identidad de las moléculas. Soy la misma persona, pero no tengo la misma materia. Resucitaré yo mismo; los átomos que compongan mi cuerpo es lo de menos.
Quizás a muchos la idea de nuestra resurrección se les haga más increíble porque tienen una idea equivocada de ella. Creen que Dios tendría que andar recogiendo los átomos que un día formaron parte de un determinado organismo y están dispersos por todo el mundo para volverlos a juntar y formar de nuevo aquel cuerpo. Pero lo que hace que sea el mismo hombre no es que tenga numéricamente el mismo cuerpo, sino que sea la misma persona. De hecho, a lo largo de la vida, hemos ido renovando todos los átomos de nuestro cuerpo y seguimos siendo la misma persona. La resurrección no es problema de rigurosa identidad corporal, sino de rigurosa identidad personal .
Hoy la Iglesia permite la incineración de los cadáveres , por las dificultades de espacio que hay en los cementerios de las grandes ciudades(1030).
No hay para Dios ningún problema cuando llegue el momento de la resurrección.
El destino de estas cenizas puede ser variado. Mientras la Iglesia o la ley civil no digan otra cosa se puede depositar el cofre con las cenizas en un nicho familiar, o lanzarlas al mar, rajando previamente la bolsa de plástico que las contiene para que se dispersen. Pero siempre tratándolas con todo respeto, según el deseo de la Iglesia.
104,2. Los Testigos de Jehová confunden la resurrección del juicio final con una resurrección a corto plazo. En un libro que publicaron el 1974 titulado ¿Es esta vida todo lo que hay?? dicen en la página 165 que muchas personas que viven hoy no morirán nunca , y que miles de millones de personas que ahora están muertas pronto vivirán de nuevo. Piense en el gozo de poder tener de nuevo la compañía de amigos queridos y parientes amados, oír sus voces familiares y verlos con buena salud (página 175). Engañadas por esta mentira en Quintana de la Serena (Badajoz) me dijeron que una mujer, que tenía a su marido en la tumba, no cerraba la puerta por la noche esperando que él se presentaría de un momento a otro; y en Caravaca de la Cruz (Murcia) me dijeron de otra que después de morir su marido le encargó un traje nuevo para que se lo pusiera cuando volviera del sepulcro. Hay derecho a engañar así a la gente sencilla?
Los Testigos de Jehová hablan de una segunda posibilidad después de la muerte. Pero Jesucristo nunca habló de esta segunda posibilidad, sino que siempre enseñó que la muerte fija definitivamente la suerte eterna de todos los hombres. Por eso las advertencias constantes a estar preparados: «Velad, no sabéis ni el día ni la hora»(1031).
104,3. La resurrección no tiene nada que ver con la reencarnación del hinduismo y del budismo.
La invasión que hemos sufrido en España de predicadores de otras religiones ha ocasionado un tremendo confusionismo en muchas ideas de los católicos. Una de ellas es la reencarnación de los muertos en un animal o en otra persona. Esto es totalmente inaceptable para un católico . Dice la Biblia: «Es destino de los hombres morir una sola vez»(1032).
«El hombre es esencialmente hijo de Dios, lo cual exige el poder conocerle y amarle, y esto no sería posible si se reencarnase en una rana o en un escarabajo. Ni tampoco en otro hombre, pues cada persona es responsable de sus propias obras, y nadie puede cargar con la responsabilidad de las obras de otra persona. Cada uno de nosotros es total y exclusivamente responsable de sus propias obras. La responsabilidad de nuestra persona humana dura lo que dura nuestro uso de razón en esta vida entre el nacimiento y la muerte. Ni estamos nosotros pagando los pecados de otros, ni nadie pagará los pecados de los que sólo nosotros somos responsables»(1033).
105.- En lo dicho hasta aquí se contiene todo lo que hay que creer para salvarse.
105,1. El que -fiado de la palabra de Dios- cree las verdades que la Iglesia enseña como reveladas por Él, se dice que tiene fe. El católico debe creer todo lo que Dios ha revelado y la Iglesia nos propone par ser creído.
Las verdades de la fe debemos creerlas, porque Dios, que no puede engañarse ni quiere engañarnos, nos las enseña por medio de Nuestra Santa Madre la Iglesia, divinamente asistida por Él. Dios no revela directamente a cada uno las verdades que debemos creer; sino que ha hecho a la Iglesia depositaria de estas verdades y la ha encargado el enseñarlas.
El cristiano sabe que Dios no puede equivocarse porque es la Sabiduría infinita, y que no puede engañarle, porque es la Verdad suma. Por eso tiene fe en Dios. La fe consiste en una sumisión de la mente humana a las verdades o misterios sobrenaturales revelados por Dios.
106.- La fe es tan necesaria como las buenas obras.
106,1. Quien no cumple los mandamientos no puede salvarse. Dice el Apocalipsis:«Los muertos serán juzgados conforme a sus obras»(1034).
Dijo Cristo : «No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial»(1035). Y «si quieres entrar en la vida eterna, guarda los mandamientos»(1036). «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos»(1037).
San Pablo habla de los que «hacen profesión de conocer a Dios, pero con las obras lo niegan»(1038).
San Pablo insiste en que el creyente será juzgado según sus obras(1039).
«La fe sin obras está muerta»(1040).
Por las obras se ve la fe. «El hombre se justifica por las obras, y no solamente por la fe»(1041).
106,2. Pero para salvarse también se necesita la fe. La fe es la raíz de toda justificación . Para salvarse es necesario el estado de gracia. Y sin la fe no es posible el estado de gracia: «sin la fe no es posible agradar a Dios»(1042).
Por consiguiente sin ella no es posible salvarse .
Tenemos obligación de creer todas las verdades que la Iglesia manda creer . Jesucristo dijo a los Apóstoles cuando los envió a predicar por todo el mundo: «Id e instruid a todas las gentes, enseñándolas a observar todas las cosas que Yo os he mandado»(1043). «El que creyere, se salvará; y el que no creyere, será condenado»(1044).

NOTAS
(1014) - DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 693. Ed. Herder.
Barcelona
(1015) - SAN PABLO: 1ª Carta a los Corintios, 3: 10-15
(1016) - SAN PABLO: Segunda Carta a Timoteo, 1: 16ss
(1017) - Evangelio de San Mateo, 12: 36
(1018) - Evangelio de San Mateo, 18: 8; 25: 41, 46
(1019) - Primera Carta de San Juan, 5: 16
(1020) - Apocalipsis, 21: 27
(1021) - Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1054
(1022) - Evangelio de San Mateo, 5: 7
(1023) - EDUARDO FDEZ. REGATILLO, S.I.: Las indulgencias, nº 420-424.
Ed. Sal Terrae.
(1024) - DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 429., Ed. Herder.
Barcelona
(1025) - SAN PABLO: Segunda Carta a los Corintios, 5: 10
(1026) - Evangelio de San Juan, 5: 29
(1027) - Evangelio de San Mateo, 25: 26
(1028) - MANUEL Mª CARREIRA, S.I.: Doctor en Ciencias Físicas.
Profesor de Física en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): El
hombre, centro del Universo. A.D.U.E. Madrid, 1983
(1029) - STAUDINGER: Vida eterna, lV, 1. Ed. Herder. Barcelona
(1030) - Nuevo Código de Derecho Canónico, 1176, 3
(1031) - Evangelio de San Mateo, 25:13; 24:42ss. Evangelio de San
Marcos, 13:35ss; Evangelio de San Lucas, 12: 35-40
(1032) - Carta de los Hebreos, 9: 27
(1033) - Cándido Pozo, S.I.: Teología del más allá, 3ª, VII, 5. Ed.
BAC. Madrid. 1980
(1034) - Apocalipsis, 20: 13
(1035) - Evangelio de San Mateo, 7: 21
(1036) - Evangelio de San Mateo, 19: 17
(1037) - Evangelio de San Juan, 14: 15
(1038) - SAN PABLO: Carta a Tito, 1: 16
(1039) - SAN PABLO: Segunda Carta a los Corintios, 5: 10
(1040) - Carta de Santiago, 2: 26
(1041) - Carta de Santiago, 2: 24
(1042) - Carta a los Hebreos, 11: 6
(1043) - Evangelio de San Mateo, 28: 19s
(1044) - Evangelio de San Marcos, 16: 16



LOS SUFRIMIENTOS DE LA VIDA

Muchas son las cruces y los sufrimientos que el hombre encuentra en su paso por este mundo. El dolor, el sufrimiento y el mal golpean a la humanidad, mientras el hombre avanza cegado e imposibilitado de entender el por qué de su dolor.
Las reacciones de los hombres son variadas y en muchas ocasiones, respondemos inadecuadamente a las situaciones de dolor físico y espiritual. Es común creer que Dios quiere nuestra enfermedad, nuestro dolor y nuestro sufrimiento. Se piensa espontáneamente que las pruebas son enviadas por Dios para ver cómo el hombre moldea su vida. Esta es una verdad a medias. No porque sea un concepto equivocado, sino porque para ser una verdad plena, le falta "una porción de verdad". Hay que leer los acontecimientos con la luz de la interpretación teológica que nos permita ver la plenitud de la realidad, lo que "se ve", y lo que hay detrás de la situación en sí.
La realidad no es sólo lo que vemos. Los hombres somos seres corpóreos y espirituales. Como seres corpóreos aprendemos a través de nuestros sentidos, pero tenemos además una faceta intelectual (la razón) que nos permite ir más allá de la descripción cruda de los acontecimientos para encontrar las verdades no reveladas por los sentidos. Aún así, la razón pura no basta para revelar todos los misterios y allí es cuando el hombre comienza a entender la importancia fundamental de la Fe. ¿Por qué la razón no basta para revelar los misterios? Porque todo el conocimiento del hombre emana de sus sentidos. Porque el hombre nutre su mente a través del conocimiento sensible.
En una grotesca analogía, se puede decir que los hombres somos como los niños que aprenden a contar, guiados de la mano de sus padres: creen que sumar dos más dos es cuatro, solamente porque sus padres así le enseñan. No pueden entender (a la luz de sus conocimientos) para qué sirve aprender ese concepto, ni qué utilidad le puede dar ahora o en el futuro. Sin embargo, lo aprende, lo asimila y lo guarda en su memoria porque según la enseñanza de sus padres, eso es importante.
Los hombres no vemos en el dolor y el sufrimiento, sino una parte del total. El dolor sólo es una faceta de la realidad; es la faceta que podemos percibir con nuestros sentidos, sentimientos y aún con nuestro intelecto. La realidad que vemos y percibimos, sólo es una parte de la totalidad. No debemos caer en el error cotidiano de creer que sólo lo que percibimos es real. ¿Acaso podemos tocar nuestros pensamientos? Claro que no, pero eso no los tornan menos reales para nosotros. Sabemos que nuestros pensamientos existen, más allá de no poder tocarlos, verlos, oírlos, olerlos o saborearlos. Para entender el dolor y el sufrimiento, se requiere de algo más que la razón pura, que la teoría psicoanalítica.
Los sufrimientos debemos llevarlos con resignación cristiana y aún con agradecimiento al Señor, recordando a cada paso que el dolor nunca es fin en sí mismo. Cuando Dios hiere al hombre con sus flechas, es para matar en él los deseos y pensamientos mundanos, para hacer entrar en su alma los pensamientos y el deseos del cielo. ¿Acaso un padre castiga a su hijo por el sólo placer de verlo sufrir? Evidentemente no. El castigo es el medio de un padre para hacer entender a su hijo un error, para hacerlo entrar en razón, para disciplinarlo, para darle templanza. Para convertirlo en un hombre mejor. Pero nunca el castigo en sí le produce placer al padre.
Todo padre, conoce por la experiencia de criar a un hijo, que la atención de un niño es difícil de captar y mucho más difícil de retener. En ocasiones, cuando el niño está concentrado en un juguete, un juego, en una lectura o aún en la televisión, podemos apreciar que en muchas ocasiones puede dialogar con el padre casi automáticamente, responder, asentir y hasta hablar, pero si su atención no está puesta en el diálogo, le será imposible recordar lo que le dijeron. Así es que debe ser enseñado a mover el foco de su atención de un evento a otro rápidamente y eso se enseña con dedicación, esmero y sobre todo, paciencia. Así es que el hombre camina por el mundo, como un niño que debe aprender a escuchar las palabras del Espíritu. Los tropiezos, las contrariedades, los problemas, el dolor y el sufrimiento no son el fin en sí mismos, sino que son los medios de los cuales se vale nuestro bondadoso Padre para enseñarnos, guiarnos y hacernos ver cuál es el verdadero camino que desea que sigamos.

Dios permite el dolor para:
1-Abatir nuestra desobediencia y orgullo, y someternos a Su Voluntad, tal como le aconteció a Saulo.
2-Para castigar nuestros pecados y hacérnoslos expiar.
3-Para debilitar y destruir la concupiscencia de la carne, a través de enfermedades, contradicciones, decepciones y remordimientos. De ese modo ayuda a combatir y vencer las inclinaciones.
4-Para guiar al hombre por el camino de la paciencia, de la santidad y la perfección.
5-Para aproximar al hombre a Jesucristo y hacerle semejante a Él.

Estos puntos no son en modo alguno definitivos. A veces aún a los justos se les envían pruebas, dolores, decepciones y así es que las dudas aparecen en la mente del hombre sin atender que en ocasiones todo hombre debe ser preparado para un fin. ¿Tienes un hijo? ¿Recuerdas cuando le enseñaste a jugar a la pelota? Es muy probable que también le hayas enseñado a caer cuidando de no torcer sus manitos. ¿ Por qué lo hiciste ? Porque sabes que a pesar de tus cuidados y tu atención, en algún momento se caerá, y quieres asegurarte que aunque su caída le duela, no le ocurra daño alguno. A menudo el Padre de los Cielos también prepara a sus hijos permitiendo dolores y sufrimientos que han de templar el alma preparándola para los acontecimientos y las empresas que han de venir y que los hombres deben acometer. San Francisco Javier, en medio de sus continuos y penosos trabajos, rogaba en medio de sus persecuciones y pruebas que Dios no le privase de las cruces que tenía y se las diera antes bien en mayor número.

"Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron." (Mt. 5,10-12)

¿Es este pasaje un mensaje consolador? No. Es la respuesta directa a nuestra alma sobre la enseñanza del dolor. Cuando el hombre sufre, es porque Dios está con él. El mismo Dios lo dice a través del salmista: «El se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré; le haré gozar de una larga vida y le haré ver mi salvación».(Sal. 91,15-16) Todo hombre que busca con humildad y amor a Dios, debe saber que enfrenará tribulaciones y dolor, Jesús mismo lo dice en varios pasajes. Nadie está exento del dolor, pero al mismo tiempo el Salmo refleja la presencia constante y fiel del Padre de los Cielos. Nunca un Padre, y mucho menos el Perfecto dejará desprotegidos a sus hijos. Antes de decir "no tendrá peligros", el salmista remarca "Estaré con él en el peligro", "lo protegeré". San Antonio Abad, después de los terribles combates que debía sostener contra los demonios, decía a Jesucristo: "¿En dónde estabas, oh buen Jesús?" Jesús le contestaba: "Antonio, estaba presente; pero quería verte combatir". El hombre en general, y el católico en particular, debe saber que el cristiano debe sufrir todos los días de su vida, estar constantemente extendido sobre la cruz. "Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo" (Mt 11,12) El Reino de los Cielos sólo se alcanza a través del combate, del temple, la determinación y sobre todo la Fe. Algunos hombres son contemplativos, algunos reflexivos, algunos tienen unas virtudes u otras, pero todos los hombres son llamados a ser verdaderos soldados de Cristo. San León Magno dice que jamás nos han de faltar cruces ni persecuciones si somos fieles observantes de la virtud. Si bien esto parece sombrío al observarlo bajo la óptica limitada y mezquina del mundo pagano, la cruz se torna dulce para el que ama a Dios, convirtiéndose en camino de la vida y la felicidad. Dios ayuda a llevar las cruces de esta vida. "Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna." (Mt, 19,29) Es la promesa de felicidad futura que permite trocar las amarguras de esta vida en las delicias de la eternidad junto al Padre. Aún así, cabe una duda ¿Cómo puede el hombre soportar tanto dolor ? Jesucristo da una respuesta a los problemas de la vida diaria "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana." (Mt, 11,29-30). Son las palabras que prometen la asistencia permanente y fiel de un Padre que nunca medirá a sus hijos más allá de sus fuerzas. ¿Tu le encargarías a tus hijos algo que sabes no pueden concretar ? Tampoco el Padre de los Cielos nos mide más allá de nuestras limitadas fuerzas. Al ir avanzando en la vida cristiana, al ir perfeccionando nuestro carácter y templando nuestra alma, los problemas y las tribulaciones se irán incrementando en frecuencia y peligrosidad. Pero es un cambio natural, imperceptible para el hombre, que siempre recibe la asistencia y los medios necesarios para sortear todos y cada uno de los problemas de esta vida.
El hombre debe aprender a escuchar al Padre, tal como hacen los niños, pero siempre recordando que debemos aprender a discernir el origen de nuestras inspiraciones interiores. Somos seres encarnados y, por muy interior que sea un movimiento nuestro, éste se traducirá en actos comportamientos y actitudes exteriores. Si estamos animados por el Espíritu del Señor, éste se manifestará por signos o frutos buenos. Si el espíritu es del maligno, se manifestará por frutos malos. El Espíritu Santo, con sus dones (Sabiduría, Entendimiento, Ciencia, Consejo, Fortaleza, Piedad, Temor de Dios) influye directamente en la voluntad el hombre: la urge, la inflama, la atrae y por medio del amor ilumina su mente. el hombre debe aprender a discernir el impulso del Espíritu Santo, pero recordando que como Espíritu de amor, no violenta la libertad humana, sino que espera a que el hombre acepte libremente sus impulsos y le entregue por amor la propia voluntad. Si encuentra en él resistencia, retira sus gracias para dejarlo en la mediocridad.

Allí, en el oculto secreto de su mente el hombre libra su interminable y titánica batalla contra el mal. Es un error creer que el hombre ha de ser débil y bonachón. Así ha de ser exteriormente y en su vida social, pero en su interior, debe dejar de lado la imagen del hombre gimiente que llorando levanta las manos al cielo implorando piedad. En nuestro interior debemos librar la batalla con integridad, valor, perseverancia y fidelidad inquebrantables. Quizá lo más difícil sea acallar el temor de nuestra carne, porque como verdaderos soldados, sabemos que en la batalla recibiremos heridas. La lucha es dolorosa pero no hay deber más dulce para un soldado de Cristo que obtener la gracia de luchar por su Señor. En un campo de batalla excepcionalmente exquisito cual es la mente humana, el bien y el mal luchan por un único trofeo: nosotros mismos. Nadie puede ser neutral en esa lucha ya que todos los hombres deben elegir con plena libertad y conciencia un bando u otro. No existen alternativas y no hay lugar para la duda en ese formidable panorama. Bastan las palabras del Apóstol para saber que el que no está con el Señor, está contra Él: "Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojala fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca." (Apocalipsis 3,15-16)

Que la Gracia del Señor nos aliente a elegir con sabiduría y prontitud.

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Trascripción a cargo del Ministerio de Informática